Las Hurdes mágicas en cacharros voladores
septiembre 10th, 2008 by Raúl
Cuando la magia se convierte en una vivencia surgen sentimientos muy bonitos. Cuando eres adoptado por la tierra tres días, cuando tres personas disfrutan de ellas y de la naturaleza…
El fin de semana comenzó con un cielo inhundado de gotas que no consiguieron parar a las veloces máquinas surcadoras de veredas Hurdanas. En dos ratos y medio, calentamos los motores para el día siguiente y nos ganamos un merecido descanso, ya secos de la mano de un puente sobre un río.
El día grande desde Robledillo de Gata hasta Pinofranqueado comenzaba sin madrugar y después de un buen desayuno, nos harían falta las fuerzas. Comenzamos para calentar subiendo a un mirador desde el que se veía poco que pordía haber sido una continuación. Por error del gps humano, la ruta empezó con una subida a pie entre jaras, helechos y zarzales que nos superaban un número y tamaño, pero que a pesar del sufrimiento y cuando parecía que habíamos perdido la batalla, les derrotamos para continuar nuestra marcha. Grandes esfuerzos cabalgando a lomos de nuestros cacharros voladores, caminos, veredas, pistas y corta fuegosnos llevaron a una de las cimas que separa Gata de Las Hurdes y desde donde nos permitimos un descanso merecido para reponer fuerzas y disfrutar de la visión de ambos valles, uno en la izquierda otro en la derecha.
El descenso hacia tierras hurdanas un poco accidentado, los tres jinetes saltamos para no sufrir la caida y poder continuar nuestro camino. Torpes piedras zancadilleaban nuestros pasos. Antes del atardecer logramos alcanzar nuestra meta y tras un viaje en cutrimotor arribamos a la que sería nuestra morada los próximos dos días, Riomalo de Abajo.
De nuevo la suite presidencial disponible para los tres, para charlar y dormir, después de conocer a las damas del más allá durante la opulenta cena, que nos provocaron risas y carcajadas para largo.
El caballero andante don Frenando nos abandonó para atender sus deberes de estado y cumplir con los tratados para tiempos de alegría y diversión, los dos días restantes los disfrutamos en brazos de nuestras amadas, conociendo los rincones de Las Hurdes, disfrutando de deliciosas comidas y compartiendo las horas que han parecido segundos.
Para los dos caballeros pedaleantes que me han soportado durante estos días, un abrazo muy gordo y anhelo la llegada de la próxima aventurilla juntos.