La información me la han mandado desde Las Hurdes y está publicado en el Hoy digital. Yo no he tenido en mismanos esta enciclopedia, por lo tanto no he contrastado lo que el autor dice, pero me fio, porque iba a invertarse todo esto.
Es una vergüenza que se permita que esto se publique en una enciclopedia, menuda cantidad de mentiras y sobre todo ausencia de verdades. Extremadura gracias a los extremeños y extremeñas es una de las mejores comunidades autónomas de Europa para vivir. No voy a explicar ahora porqué pienso esto, pero creo que es así, al menos para mí y para muchísima gente también. A quien haya escrito las líneas referentes a Las Hurdes, que pasa que se vio el documental de Buñuel se lo creyó y se piensa que Las Hurdes eran y son así¿?
Invito a todas las personas de Extremadura y de cualquier lugar del mundo a que digan que les parece esta tierra y sus gentes. Intentemos buscar como reclamar a la editoral de esa “enciclopedia” que modifiquen los datos.
Os dejo el texto original de ANTONIO RODRÍGUEZ GONZÁLEZ en el Hoy.
Es increíble que a estas alturas del siglo XXI todavía haya personas con tantos prejuicios respecto a Extremadura como los autores y redactores de la Nueva Enciclopedia Temática del Estudiante, de Ediciones Rueda. Estos señores, o conocen Extremadura sólo de oídas, o se han basado en textos del XIX o primeros del XX, ofreciendo una visión decimonónica. Comienzan presentando a esta región como «incomunicada del resto de la Península por ser tierra extrema» (¿).
Un pie de foro en la página 239 del volumen II de dicha enciclopedia dice «Un elemento común a Extremadura es, desgraciadamente, el subdesarrollo y la pobreza, simbolizada históricamente en la comarca de Las Hurdes, una de las zonas menos desarrolladas del país» (Ahí es nada).
Resaltan «la dependencia ( de Extremadura) de otras provincias en muchos sectores» y presenta a los jornales extremeños que trabajan para los propietarios de latifundios «sin posibilidad de evolución»…
En el epígrafe de Economía, página 240, leemos: «la presencia de jornaleros que constituyen una mano de obra barata y abundante…» (¿Quién da más?).
Por último, entre otras lindezas, en el epígrafe de Transportes, se puede leer: «Extremadura posee un deficiente sistema de comunicaciones…» (sin comentarios).
Bien, los redactores y autores de la ‘Nueva’ Enciclopedia Temática del Estudiante mencionan el Museo de las Ciencias y las Artes de Valencia y el Guggenheim de Bilbao, pero no mencionan en absoluto el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, obra de Rafael Moneo e inaugurado por SS. MM. los Reyes de España, ni el Museo Vostell de Malpartida de Cáceres, ni tampoco el Centro de Mínima Invasión ubicado en Cáceres y pionero en toda Europa. Tampoco hacen referencia al Casco Antiguo de Cáceres, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986.
Para estos señores, por lo visto y leído, Extremadura sólo es agraria y ganadera, anclada en el pasado «sin posibilidad de evolución». Esta es la ‘Nueva’ Enciclopedia Temática del Estudiante que estos señores pretenden vender en el sigloXXI.